Mujeres con ganas, el primer ingrediente. Después, la tierra, el guano, las semillas, las herramientas, el saber técnico y el riego. Pero primero las ganas. Ganas de producir, ganas de juntarse y hacer cosas, ganas de compartir con otras y hacia la comunidad. Y una institución que abrigó ese sueño y lo acompañó. Y otra institución que acudió al llamado y brindó herramientas, tanto materiales como humanas.


Desde hace unos meses comenzó a gestarse la huerta del CIC por iniciativa de la Secretaría de Desarrollo Social y el Área de la Mujer de la Municipalidad de Choele Choel. Un grupo de mujeres comenzó a reunirse con Eliceo Alfaro, Técnico Pro Huerta para el Valle Medio del INTA, quien ha guiado este proyecto con mucha generosidad y compromiso. La Municipalidad de Choele Choel aportó los materiales y este sueño empezó a ser realidad. Hoy, sea quien sea que se dé una vuelta por la huerta, no puede evitar dar alguna muestra de alegría y satisfacción. Porque eso genera este espacio, como siempre dice Alicia –una de las mujeres que la llevan adelante- te cambia el humor, te conecta con lo mejor de vos misma, te hace sentir viva. Ella y Valeria, Lidia y Cecilia todos los días riegan, sacan yuyos, ralean, vuelven a sembrar, ven con orgullo aparecer los frutos y planifican nuevos canteros. Están embaladas, quieren más. Ahora empezaron a compartir con otros grupos, como el de la Casita de Convivencia de Salud Mental del Hospital de Choele Choel, que vienen todos los viernes a cosechar y realizar otros trabajos. La huerta ha dado y está dando: lechuga, rúcula, acelga, rabanitos, remolacha, zapallitos de varios tipos, choclos, tomates, chauchas, berenjenas, melones, morrones, sandías, frutillas, pepinos, zanahorias. Todo sin usar agroquímicos, y no porque no haya habido problemas, ya que también aparecieron bichos moros y hormigas. Pero Eliceo siempre tiene la receta natural para batallar las pestes. Y ¡funciona!
El técnico del INTA destaca el empuje de las chicas, y dice que este proyecto superó sus expectativas. “Es muy importante que toda la comunidad vea que es posible ser artífices de nuestra alimentación, que es sencillo tener una huerta en la casa sólo con tener agua potable para regar. Además, esto no es solamente sembrar y cosechar para consumir, es también trabajar en equipo, aprender a cuidar y reciclar, entusiasmarse uno mismo y querer llevar esta experiencia para replicar en otros lugares. Es un trabajo mucho más profundo”, sostiene Alfaro.
Las mujeres han aprendido muchas cosas, se entusiasman en compartir estos saberes con otres. Tienen muchas ideas hacia delante, para el espacio del CIC y para otros espacios comunitarios. Quieren reproducir esta experiencia porque se mostraron a ellas mismas que se puede y que da felicidad.
De esto se trata sostener políticas públicas con perspectiva de género en serio. El empoderamiento femenino y la lucha por la igualdad tiene múltiples instancias y trincheras. Como al resto del pueblo, devolverles a las mujeres la posibilidad de trabajar la tierra y adueñarse de todo el proceso productivo genera más libertad. El trabajo de género es parte de la gestión municipal choelense desde el 2013, se ha sostenido con compromiso y continuidad, se han asumido nuevos desafíos y se han sorteado trabas. El trabajo comunitario genuino, ese que se hace muchas veces en silencio y sólo guiado por la convicción de que es preciso y urgente transformar las condiciones de vida de tantas personas, ese que no es preso del oportunismo sino que surge de la necesidad de la población, da muchos frutos. Esta huerta es uno de esos frutos.-

0
0
0
s2smodern